Estoy con la cabeza contra el muro...

Estoy con la cabeza contra el muro…

Estoy con la cabeza contra el muro. Me convoco a mí mismo como quien mira un pozo. Vuelve un niño perdido por calles de humo, por pasillos blancos, trágico, con las mejillas tatuadas y fuegos pequeñitos en cada dedo. Vuelven tiempos erizo de rapiña y disparos, de angustias decoradas por curas y trompetas, estampas y desfiles. Y todo que se para. Lucen asombros, se hacen estallidos, se redondean lomos, y mamá me dice algo tremendamente piedra ue me pone en mi sitio.

Retorna ahora el día de la ira, el tremendo momento en que perdí los ojos y me hice azabache, cactus y piedra alumbre. Y me quedé en Ourense mirando con horror este río del tiempo. De “Con pólvora y magnolias” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño