Isla

Isla

Estrecharé tu cintura ligera con miedo de perder cosas de vidrio Vacías estancias del crepúsculo infiernan rojos rubis de espumas y toda temblorosa fúlgida plata me convoca la encarnada concha lisa Esta isla de piedra sobre la lámina del mar de Lapamán en quieto instante detiene el color cesura de infinito o absorta suspensión de tránsitos Bocinas incendiadas de silencio prorrumpen en estrépito callado La ola no revienta está inmóvil detenida en el proceso de cogerte Monumento de sí mismo el sol se detiene y su fulgor de fuego que llamea se fija en brasa o moneda estática Quedó quieta la gaviota la dorna absorta Naufragó en mi verso tanto instante Por qué he de rasgar este aire de mármoles ceñiré tu talle y en un asombro de carnes todo volverá a ser móvil.

De “El fin de un canto” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño