Me sentará bien llorar esta noche pondré irlanda vilanova dos infantes dos rosas en el ferrol de hierro y tus ojos infieles en el filo del crepúsculo intentaré ponerme delante de mí por una vez y dejar en las puertas banderas desgarradas pimentel y sedas rotas me sentará muy bien llorar y una pipa me dará ese tono o’casey cuando hijos de carne mía y no de piedra pómez se deshacen en abalorios entre los dedos me sentará muy bien un escalofrío en lecho de metal y solo sé considero entiendo y sin embargo la botella de dulcísimo aguardiente de no ser hombre junto a la mano me sentará muy bien un descargar horror y cierta insania porque tengo un caballo que nunca tuve y este crepúsculo me sentarán muy bien delante de los ojos culebras y detalles de azabache que digan soy yo solo me pierdo entre ceniza desesperado viento harija me sentará bien llorar por mi pasado yo como alabastro erguido en los amaneceres isla alabada de cristal cunqueiro naturalmente naturalmente me sentarán bien pipa y alcohol dulces entregadas cosas chinas enquistadas lacas y como sedas y cerezos y el negro fondo del vino que perdimos ayer me sentará de azul lo que no digo llorar y contemplar en el techo horrendo que se comba y quiebra la presencia impar de partes tuyas que jamás me diste y súbito tremendamente macstiofain junto a mi aldea y los amigos o cualquier cosa rota y muy vecina reclamando quizá madre o patria celta o simplemente piedra without usura ciertos mediodías cualquier cosa de lo que no tiene sombra digo que hermanos no tengo en esta noche digo que estoy llorando solo como quien canta y ciego el canto contra el gran silencio que estalla y trae un tiro en el estómago.
De “Con pólvora y magnolias” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño