Momento último

Momento último

«-miña Señor amada?» Cunqueiro

¿Sientes, Señora mía amada, en este instante de las trompetas del adiós, cómo la magnolia cobra un matiz espantoso y viene toda la tristeza del mundo a ponérseme en el pubis ? ¿Notas cómo la caída del verano sobre las islas y sobre las corrientes del mar que había sido limpio me arrincona con fuerza y desfigura el jilguero, oh Señora mía dejada? ¿Aprecias, Señora mía odiada, cómo se pierde el viento entre mis pestañas y cómo se me abren pozas verdes en las manos y se pueden ver en ellas petroglifos de muerte? ¿Te das cuenta de que la tristeza de la despedida era antes de la despedida y que tengo ojos de no tener ojos y de que lo pierdo todo, Señora mía perdida antes de ser perdida? ¿Ves, Señora mía de humo, Señora mía de viento, Señora mía de ceniza, cómo sedas y vasos y piedras de silencio y libros que no hubo y sonrisas mentidas atraviesan el espléndido aire de este crepúsculo, nos convocan a luto? Porque muero a cada instante y mueres, Señora !;mía de rápidos instantes también perdidos, señalo alguna cosa en el fondo de tus ojos, piedra quizás o rosa, y en el avance de las sombras me pierdo en mí y te pierdo, y te declaro mía, y un tiempo nuevo empieza. ¿Te das cuenta, Señora mía querida, que un tiempo nuevo nos mata y que mi cuerpo entero navegará en las turbias aguas de tu recuerdo?

De “Con pólvora y magnolias” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño