Podría llamar ahora por Kerouac porque entre los dos hay un río de tristísimo otoño pero prefiero contemplar las criaturas preciosas -ya sabéis: perlas, oro, cuando en el cristal luciente y mármol- de Bembo y miro atentamente lo más estéril, -gema, libro, lámpara- que denote las propias bases o pies de barro de mi palabra y presagie hermosamente la cosa la cosa el objeto formal e inerte en que me voy erigiendo cuidadosa y artificiosamente podría llamar ahora por Kerouac o a la juventud perdida porque entre las olas discurre el río de la muerte. De “Con pólvora y magnolias” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño