Saludemos a la muerte; en la palma de la mano no sostengamos ónices.
Llamémosle: libro de silencio, pórtico terminal de la esclavitud, escritura feliz de la opacidad, luz que desata y nombre de la alegría.
Saludemos a la muerte; no les demos cobijo a Bach ni a Joplin.
Contemplemos su hermoso rostro a nuestro lado. De “Con pólvora y magnolias” Versión de Eloísa Otero y Manuel Outeiriño