El sospechoso

El sospechoso

Cerró la puerta con llave. Miró hacia atrás con desconfianza y se guardó la llave en el bolsillo. Le detuvieron en esa postura. Le maltrataron durante meses. Hasta que una noche confesó (y quedó demostrado) que la llave y la casa eran suyas. Pero nadie pudo entender por qué había escondido su llave. De modo que a pesar de habérsele declarado inocente, siguió siendo sospechoso para todos. De “Testimonios II yIII” Versión de Román Bermejo