Primaveral

Primaveral

Un muro de cristal. Detrás de él están sentadas tres muchachas desnudas. Un hombre sube la escalera. Van apareciendo uno a uno, rítmicamente, sus talones desnudos, manchados de polvo rojo. Al rato el resol, silencioso, miope, cubre el jardín entero; y se oye cómo se raja el muro de cristal de arriba abajo por obra de un gran diamante secreto e invisible.

De “Testimonios II yIII” Versión de Román Bermejo