Todas las salvaguardas que nos merecemos. Tu perfil confidente. Como todo lo que te digo cuando no puedes oírme y es tan dura la tarde, y tú tanto me faltas.
Nuestros dáctilos Par a par. Sueños fértiles Par a par. Parecía imposible que cupiese tanto aliento, tan madreperla como ahora nos preña. Venga, mi bella bestia, ven con tu yolandalatría.
La tarde nos frecuenta alguna vez abandonados, y tú dices corazón, esa palabra que odio. Fuiste tú, mi animal, fuiste tú quien esculpió en mis nalgas un verso que decía para siempre.