Encender una vela Con otra vela; Una noche de primavera.
El halo de la luna, - ¿No es el aroma del ciruelo Elevándose al cielo?
Acercando el brasero A los pies, Parece tan lejos del corazón.
Lentos días pasando, acumulándose, ¡Que lejos están, Las cosas del pasado!
Sacos de semillas Mojados Por la lluvia primaveral.
La primera helada del año; Mirando a la grulla enferma A lo lejos.
Labrando el campo: La nube que nunca se movió Ha desaparecido.
El sol en el ocaso Pisa la cola Del faisán cobrizo.
Sobre la campana del templo Duerme La mariposa.
La golondrina desciende Sobre el cuadro de Otsu, y sale volando.
De regreso a casa Después de matar un faisán, - El sol aún está alto.
La urraca está cantando, Su pequeña boca Abierta.
Tras de mí, Viejo y débil, Flores esparciéndose.
Con cada pétalo que cae, Las ramas del ciruelo Envejecen.
Un campo de flores de colza: El sol en el oeste, La luna en el este.
Yendo a mirarlas, Las flores del cerezo en la noche Se han convertido en fruto.
La primavera alejándose Duda En las tardías flores del cerezo.
Te vas, - ¡Qué largo el camino! ¡Qué verdes los sauces!
Esto es todo: El camino acaba En el huerto.