A Marco Aurelio

A Marco Aurelio

Buenas noches Marco Aurelio apaga la luz y cierra el libro Encima de tu cabeza se levanta una dorada alarma de estrellas el cielo habla alguna lengua extranjera este es el bárbaro grito de miedo que tu latín no puede entender un terror continuo un negro terror contra la frágil tierra humana

empieza a golpear y triunfa Escucha su rugido El flujo incesante de los elementos ahogará tu prosa hasta que se derrumben los cuatro muros del mundo

¿Y para nosotros? -temblar en el aire soplar las cenizas agitar el éter roernos los dedos buscar vanas palabras arrastrar las sombras caídas a nuestras espaldas

Bueno Marco Aurelio mejor cuelga tu paz a través de las tinieblas dame la mano Déjala temblar cuando el ciego mundo golpea en nuestros cinco sentidos como en una lira caída Traidores el universo y la astronomía el cálculo de las estrellas la sabiduría de la hierba y tu grandeza demasiado enorme y Marco mis lágrimas indefensas

De “Informe sobre la ciudad sitiada” Traducción de José Emilio Pacheco Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, D.F, México 1992