Espera en la orilla de un largo y lento río en la otra orilla está Caronte el cielo brilla túrbido (no es por lo demás ningún cielo) Caronte ya está aquí se limitó a lanzar la cuerda hasta una rama ella (el alma) saca el óbolo que rápidamente se agriaba bajo su lengua se sienta detrás en la barca vacía todo esto sin una palabra
si al menos la luna o el aullido de un perro
1969
De “Informe sobre la ciudad sitiada”. Traducción de Xaverio Ballester Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008