Todas las líneas descienden al valle de la palma hasta un hueco en que burbujea la diminuta fuente del destino Aquí está la línea de la vida Mira recorre como una flecha el horizonte de los cinco dedos iluminados por su corriente que se levanta venciendo todos los obstáculos y nada es más hermoso ni más fuerte que su lucha por seguir adelante
Comparada con ella qué indefensa la línea de la fidelidad como un grito en la noche un río en el desierto concebido en la arena y muriente en la arena Tal vez continúa más abajo de la piel parte el tejido de los músculos y penetra en las arterias para que de noche podamos ver a nuestros muertos
allá abajo allá adentro donde la memoria y la sangre fluyen tiros de minas pozos cámaras llenos de oscuros nombres
Esta colina no estaba aquí Después de todo recuerdo que había un niño de tan redonda ternura como si una lágrima ardiente de plomo hubiera caído en mi mano Después de todo recuerdo el pelo la sombra de una mejilla frágiles dedos y el peso de una cabeza durmiente
¿Quién destruyó el nido, quién apiló el monte de indiferencia que no estaba aquí? ,¿Por qué no pones la palma de tu mano contra tus ojos?
Nosotros echamos la suerte Estamos aquí para saber
De “Informe sobre la ciudad sitiada” Traducción de José Emilio Pacheco Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, D.F, México 1992