¡Oh acuérdate de mí!

¡Oh acuérdate de mí!

¡Oh, acuérdate de ti! En un jardín cogías algunas fábulas. Unas personas muy justas Hablaban del mundo y de su caída. Tú te decías: «¿Tiene usted un sobrenombre?», Y te contestabas: «Me llamo Joya ahogada, fruta que se niega a abrirse, Infanta sin castillo». Te cogías de tu mano para no estar sola Entre las flores de aprendizaje. La época era núbil. Si esta tarde pasaras Ante la adolescente que fuiste, ¿Te atreverías a reconocerte Y a invitarte a tomar el suspiro? No tienes que acordarte de ti.

Versión de Enrique Moreno Castillo