Feliciana Enríquez de Guzmán

Feliciana Enríquez de Guzmán

Dijo el Amor, sentado a las orillas de un arroyuelo puro, manso y lento: “Silencio, florecillas, no retocéis con el lascivo viento; que duerme Galatea, y si despierta, tened por cosa cierta que no habéis de ser flores en viendo sus colores, ni yo de hoy más Amor, si ella me mira”.

¡Tan dulces flechas de sus ojos tira!

A media voz

Poemas