Romance amoroso

Romance amoroso

A lágrimas y a silencios reducida, Elisio, el alma, modo le falta a la queja, de referirse mis ansias.

No tiene la voz acento, no encuentra el labio palabras; todo la pena lo oprime, todo el dolor lo embaraza.

La causa, ¡ay de mí!, es tan triste, es tan fuerte la desgracia, que no mata padecida porque mate imaginada.

Los suspiros desde el pecho tiernísimamente exhalan fuego, que a los ojos míos comunica en vivas llamas.

Estos de mis sentimientos verás y extremos declaran; atiende, Elisio, a mis ojos, pregúntales lo que pasa.

Mas el corazón te envían, no saben decirte nada; no es mucho que aquesta vez le falten lenguas al agua.

Mi afecto, amigo, te explique la desdicha más extraña, que si ha de volver al pecho no importa del pecho salga.

No para buscarme alivios, para negociarme lástimas dispensa mi mal conmigo; que en razones mal formadas

yo propio, ¡Ay, cielo!, te informe; valor y aliento me falta, que expiró, ¡terrible lance!, la generalmente amada.