El hombre que existió

El hombre que existió

En el campo con nieve va abriendo mi marido una X, concepto definido ante un vacío; se aleja hasta que queda oculto por el bosque.

Cuando ya no lo veo, en qué se ha convertido qué otra forma se mezcla en la maleza, vacila por los charcos se esconde de la alerta presencia de animales de la ciénaga

Volverá al mediodía; o puede que la idea que tengo yo de él sea lo que me encuentre de regreso y con él amparándose tras ella.

Puede que me transforme a mí también si llega con los ojos del zorro o los del búho o con los ocho ojos de la araña

No puedo imaginarme qué verá cuando abra la puerta

Versión de Lidia Taillefer y Álvaro García Pre-textos/ Poesía 1991