Luna nueva

Luna nueva

La oscuridad espera aparte desde cualquier ocasión que surja; como la pena, siempre está disponible. Ésta es sólo un modelo, el modelo en el que hay estrellas sobre las hojas, brillantes como clavos de acero e incontables y sin que se las haga caso.

Caminamos juntos sobre hojas muertas húmedas en la luna nueva entre las rocas nocturnas amenazadoras que serían de un gris rosado a la luz del día, roídas y suavizadas por el musgo y los helechos, que serían verdes en el olor mohoso a levadura fresca de árboles que enraízan, la tierra devuelve lo mismo a lo mismo,

y cojo tu mano, que tiene el aspecto que tendría una mano si de veras existieras. Deseo mostrarte la oscuridad que tanto temes.

Confía en mí. Esta oscuridad es un lugar al que puedes entrar y sentirte tan seguro como en cualquier otra parte; puedes poner un pie delante del otro y creer a los lados de tus ojos. Memorízalo. Lo sabrás de nuevo cuando te corresponda. Cuando la apariencia de las cosas te haya abandonado, todavía tendrás esta oscuridad. Algo propio que puedes llevar contigo.

Hemos llegado al borde: el lago entrega su silencio; en la noche exterior hay un búho cantando, como una polilla en la oreja, desde la costa lejana que es invisible. El lago, vasto y sin dimensiones, repite todo, las estrellas, las piedras, a sí mismo, incluso la oscuridad en la que puedes caminar hasta que se convierta en luz.