Salida de la maleza

Salida de la maleza

Yo que había sido borrada por el fuego me fui cubriendo de verde (qué estación más luminosa)

Con el tiempo los animales vinieron a habitarme,

primero uno a uno, furtivos (sus conocidas huellas quemaban); y después al haber ya trazado nuevos límites volviendo, más seguros, año tras año, de dos en dos

pero inquietos: no estaba preparada del todo para que me habitaran

Les pudo parecer que pesaba demasiado: pude haberme volcado; Me daba miedo cómo el brillo de sus ojos (verdes o ámbar) llegaba al exterior desde dentro de mí

No estaba terminada; de noche no veía sin candiles.

Él escribió, Nos vamos. Contesté No me queda ya ropa que ponerme

Llegó la nieve. Fue de gran ayuda el trineo; quedaba atrás su rastro como si me empujara a la ciudad

y una vez rodeada la primera colina, me encontré de repente deshabitada: ya se habían ido. Hubo algo que casi me enseñaron y que al irme no había aún aprendido.

Versión de Lidia Taillefer y Álvaro García Pre-textos/ Poesía 1991