Inmune al gris suplicante...

Inmune al gris suplicante…

Inmune al gris suplicante de la niebla, fue el odio -el odio, pronunciado mañana y tarde en el alero- quien te mantuvo cerca. Sabíamos que sólo la ebriedad había hecho al sol arrastrarse por las persianas. Sabíamos que un vacío aún más profundo era construido por gaviotas que barrían sus propios gritos. Sabíamos que sabían que el aterrizaje era espejismo. Y que esperaba desde la hora primera en que yo había venido a ti. Mi piel, estremeciéndose bajo la luz. La luz, hecha añicos a mi tacto.

Versión de Jordi Doce De “Despariciones” Pre-textos 1996