Estaciones

Estaciones

I De pronto su pobre cuerpo se quedó sin la defensa de su mente adormilada.

Antes de que el funeral se diluyera, el féretro, como una lancha, se rompió a fuerza de sacudidas entre las grandes estrellas que nadaban por su ruta.

Un rato

el tallo del tulipán a la puerta superviviente y su chaqueta, y su esposa, y su última almohada cogidos unos a otros.

II Comprendo los ojos hundidos de los viejos

secos residuos

rotos por mares que no podían vivir.

III Eres extraño, sales de un huevo puesto por tu ausencia.

En el gran vacío te sientas contento, mirlo entre nieve húmeda.

Si pudieras hacer sólo una comparación: tu situación es tan triste que desistirías.

Pero tú, desde el principio, rendido al vacío total, luego a él se lo dejas todo.

Ausencia. Tu propia ausencia

llora su reposo a través de tu música consumada, su capa oscura sobre tu alimentar.

IV Ya digas, pienses, sepas o no, así es, así es, como sobre raíles sobre el cuello que dejan sus ruedas la cabeza con su vocabulario inútil, entre los plátanos azotados.

Versión de Jesús Pardo Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971