Setiembre

Setiembre

Vemos la oscuridad cernerse lenta: no la miden relojes. Cuando besos y abrazos se repiten desaparece el tiempo.

Es verano. Las hojas cuelgan quietas: a mi espalda una estrella, bajo un brazo sedeño un mar me dice que ya no existe el tiempo.

Las hojas no midieron el verano ni hacen falta relojes, sólo tenemos lo que recordamos: minutos que nos llenan la cabeza

como a esos reyes desafortunados que el populacho acosa, mientras, lentos, los árboles reflejan sus copas en el charco.

Versión de Jesús Pardo Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971